
Letras argentinas, letras gallegas. Su relación en el siglo XX
En este libro se analizan tres capítulos muy importantes de la relación entre creadores literarios argentinos y gallegos. En el primero, la recitadora porteña Mony Hermelo pone su voz, en Buenos Aires y Montevideo, al servicio de la poesía de García Lorca (la castellana y la gallega). En el segundo, se traza la biografía del poeta porteño Eduardo Jorge Bosco (1913-1943), y en el tercero, el autor se centra en un artículo del poeta Francisco Luis Bernárdez (de raíces gallegas), quien, en 1954, escribe una página antológica (“El idioma prohibido”) en la que denunciaba la represión de que era objeto, en Galicia, la lengua gallega por parte del gobierno de Franco.
Alrededor de Mony Hermelo, hay una constelación de artistas, poetas y letraheridos que la dibujan, la pintan, la aplauden, le escriben cartas… Alguno se enamoró de aquella musa, casada con el ensayista político de izquierdas Norberto Frontini (Argentino) , hombre muy presente en la vida del artista y escritor Luís Seoane (1910-1979) cuando este llega, exiliado, a Buenos Aires. En 1937, Mony Hermelo, Frontini y Seoane organizan un recital de homenaje a García Lorca (“el poeta mártir”), que fue, también, un homenaje a la Segunda República española.
Otra mujer coprotagoniza el segundo episodio de este libro. Se trata de Pepita Sabor, (Josefa Emilia Sabor, 1916-2012), quien conocería de estudiante al poeta argentino Eduardo Jorge Bosco (1913-1943), en la Universidad de Buenos Aires. No tardaron en enamorarse, tanto, por parte de él, que aprendió gallego, el idioma de la familia paterna de su musa, y en esa lengua escribió siete canciones de notable excelencia literaria.
El tercer trabajo de este volumen se centra en el poeta argentino de raíces gallegas Francisco Luis Bernárdez (1900-1978), que en idioma gallego publicó sus tres primeros poemas. Se reproduce en este estudio un artículo suyo, titulado “El idioma prohibido”, que publicó en mayo de 1954. Bernárdez, con este encomiable gesto cívico, denunció la persecución del idioma gallego cuando en Galicia ningún escritor podía hacerlo salvo por vías clandestinas.

